Accidentes eléctricos: cómo prevenirlos y qué hacer ante una emergencia

Los accidentes eléctricos pueden ocurrir por una instalación defectuosa, una sobrecarga, un cable deteriorado, un artefacto en mal estado o una mala combinación entre electricidad, humedad y descuido. Para prevenirlos, conviene revisar periódicamente la instalación, usar productos eléctricos seguros, evitar enchufes sobrecargados, mantener los cables visibles y saber cómo cortar la energía ante una emergencia.

Prevenir no significa vivir con miedo. Significa mirar la instalación eléctrica con la misma seriedad con la que se cuida una cerradura, una hornalla o una ventana abierta.

Los accidentes eléctricos son incidentes provocados por el contacto directo o indirecto con una fuente de electricidad. Pueden generar desde una descarga leve hasta quemaduras, lesiones internas, incendios o electrocución.

En el hogar, los riesgos eléctricos más frecuentes suelen estar asociados a:

  • enchufes flojos, rotos o calientes;
  • cables pelados, aplastados o deteriorados;
  • zapatillas eléctricas sobrecargadas;
  • electrodomésticos defectuosos;
  • cargadores que quedan enchufados sin uso;
  • instalaciones antiguas o sin mantenimiento;
  • contacto entre aparatos eléctricos, agua y humedad;
  • ausencia de interruptor diferencial o puesta a tierra.

El Ente Regulador de la Electricidad (ENRE), organismo que supervisa y regula el servicio eléctrico en Argentina, recomienda comprar lámparas, tomacorrientes y cables fabricados bajo normas IRAM o IEC, además de evitar conectar varios electrodomésticos en un mismo tomacorriente, porque la sobrecarga puede afectar los cables de la instalación y provocar cortocircuitos.

La prevención empieza antes del síntoma visible. Un cable tibio, una ficha que chispea o un olor a plástico quemado no son molestias menores: son avisos.

No todos los accidentes eléctricos tienen la misma causa ni la misma gravedad. Identificarlos ayuda a prevenirlos mejor.

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Tipo de accidente

Cómo puede ocurrir

Qué riesgo implica

Descarga eléctrica

Al tocar un cable expuesto, un enchufe defectuoso o un artefacto con falla

Hormigueo, dolor, contracciones, quemaduras o alteraciones cardíacas

Electrocución

Por contacto directo o indirecto con una fuente energizada

Lesiones graves o riesgo de muerte

Quemadura eléctrica

Cuando la corriente atraviesa el cuerpo

Daños visibles y posibles lesiones internas

Incendio eléctrico

Por sobrecarga, cortocircuito o recalentamiento de cables

Daños materiales, humo, fuego y riesgo para las personas

Arco eléctrico o alta tensión

En tableros, obras, líneas aéreas o instalaciones de mayor potencia

Quemaduras graves, incendio o lesiones severas

En una vivienda, los accidentes más probables suelen aparecer por descuidos cotidianos: una zapatilla exigida más de la cuenta, un alargue viejo, un electrodoméstico que recalienta, una ficha floja o un cargador apoyado sobre superficies blandas durante horas.

La prevención de accidentes eléctricos combina tres capas: hábitos cotidianos, productos seguros e instalación eléctrica en buen estado. Ninguna reemplaza a la otra.

En el uso diario, las medidas más importantes son:

  • no sobrecargar tomacorrientes;
  • no conectar una zapatilla eléctrica a otra;
  • no pasar cables debajo de alfombras, puertas o muebles pesados;
  • no manipular enchufes con las manos mojadas;
  • no usar artefactos con cables pelados, fichas flojas o partes quemadas;
  • desenchufar equipos de uso puntual después de usarlos;
  • mantener cables y aparatos eléctricos lejos del alcance de los chicos;
  • proteger tomas de corriente con tapas plásticas cuando hay niños pequeños;
  • revisar la instalación ante cortes frecuentes, chispas, olor a quemado o térmicas que saltan.

IRAM señala que, al comprar un producto eléctrico, es importante revisar si cuenta con certificación de un organismo reconocido. Esta verificación ayuda a reducir riesgos asociados a productos inseguros, como electrocuciones, incendios o fallas de funcionamiento.

Estas medidas forman parte de una estrategia más amplia de  prevención de accidentes en el hogar, especialmente cuando conviven niños, adultos mayores, mascotas o personas que pasan muchas horas dentro de la vivienda.

Cada ambiente concentra riesgos distintos. La cocina no exige los mismos cuidados que el dormitorio, y el home office no tiene la misma carga eléctrica que un baño.

La cocina suele reunir electrodomésticos de alto consumo, humedad y movimiento constante. Microondas, pavas eléctricas, hornos eléctricos y caloventores deben conectarse directamente al tomacorriente, no a zapatillas comunes.

También conviene evitar el uso simultáneo de varios equipos potentes en una misma toma. Si un enchufe calienta, si la ficha queda floja o si el cable muestra desgaste, el aparato debe dejar de usarse hasta ser revisado.

La regla práctica es clara: electricidad lejos de la pileta, manos secas y artefactos desenchufados cuando no se usan.

En el living se concentran televisores, routers, consolas, parlantes y cargadores. Muchos quedan en stand by durante horas, incluso cuando nadie los usa.

Las zapatillas eléctricas pueden ser útiles si son normalizadas, tienen puesta a tierra e interruptor, pero no deben funcionar como una extensión infinita de la instalación. Una zapatilla cargada con demasiados equipos deja de ser una solución y se convierte en un punto de riesgo.

Este hábito también se relaciona con el uso responsable de la  energía en el hogar: apagar, desenchufar y distribuir mejor los consumos ayuda a reducir riesgos y a cuidar los equipos.

Durante la noche, un desperfecto puede pasar desapercibido. Por eso es importante no cargar celulares, tablets o notebooks sobre la cama, almohadas o superficies blandas, porque el calor queda retenido.

También conviene desenchufar cargadores que no están en uso y revisar que veladores, estufas eléctricas y alargues estén en buen estado. Para profundizar en este punto, especialmente en dispositivos recargables, es útil conocer buenas prácticas de  seguridad en baterías de litio.

Si es posible, un detector de humo cerca de los dormitorios agrega una capa extra de protección.

El baño es el ambiente donde la prevención debe ser más estricta. Agua, humedad, piso mojado y electricidad forman una combinación peligrosa.

No se deben usar secadores, planchitas, afeitadoras o cargadores cerca de la ducha, la bañera o la bacha. Después de usarlos, hay que desenchufarlos. Los tomacorrientes deben estar ubicados a distancia segura de las zonas húmedas y contar con la protección correspondiente.

En el baño, la mejor norma doméstica es también la más simple: agua y electricidad nunca deberían encontrarse.

El trabajo remoto multiplicó la cantidad de dispositivos conectados durante muchas horas: notebooks, monitores, impresoras, routers, luces, cargadores y estabilizadores.

Para reducir riesgos, conviene distribuir el consumo entre distintos tomacorrientes, mantener los cables ordenados y visibles, evitar equipos de alto consumo en la misma zapatilla que la computadora y usar protectores de sobretensión para dispositivos sensibles.

Si en tu zona son frecuentes las variaciones de voltaje, también puede ser útil conocer cómo actuar ante cambios de tensión en la casa .

Una instalación eléctrica rara vez falla sin avisar. Las señales más comunes son:

  • olor a quemado o plástico caliente;
  • chispas al enchufar o desenchufar;
  • tomacorrientes flojos, manchados o calientes;
  • luces que parpadean sin motivo aparente;
  • térmicas o disyuntores que saltan con frecuencia;
  • zumbidos en enchufes, llaves o tableros;
  • cables resecos, quebrados o aplastados;
  • artefactos que dan pequeñas descargas al tocarlos.

Ante cualquiera de estas señales, lo prudente es cortar el uso del equipo o circuito afectado y pedir la revisión de un profesional. No alcanza con “volver a subir la térmica” si el problema se repite.

El ENRE también recomienda recurrir a un electricista matriculado para realizar instalaciones o reparaciones eléctricas, además de reemplazar cables pelados o defectuosos y no improvisar arreglos caseros.

Una instalación eléctrica segura necesita protecciones que actúen antes de que una falla se convierta en accidente. En una vivienda, las más importantes son el interruptor termomagnético, el interruptor diferencial y la puesta a tierra.

La llave térmica o interruptor termomagnético ayuda a cortar la energía ante sobrecargas o cortocircuitos. El interruptor diferencial, también conocido como disyuntor, actúa cuando detecta una fuga de corriente que podría afectar a una persona. No cumplen la misma función: se complementan.

La normativa argentina vinculada a instalaciones domiciliarias de baja tensión contempla la protección diferencial mediante interruptores automáticos de corriente diferencial menor o igual a 30 mA, según las necesidades del proyecto eléctrico y la reglamentación vigente.

La puesta a tierra también es fundamental porque ayuda a derivar corrientes de falla y reducir el riesgo de contacto eléctrico peligroso. Para que estas protecciones funcionen correctamente, deben estar integradas dentro de una instalación adecuada y revisada por personal capacitado.

Si la vivienda es antigua, si hubo reformas, si se sumaron equipos de alto consumo o si nunca se revisó el tablero, una inspección eléctrica puede evitar problemas mayores.

Frente a una descarga eléctrica, la prioridad es no convertirse en una segunda víctima.

  1. Cortá la energía desde la térmica, el interruptor general o el tablero, si podés hacerlo sin riesgo.
  2. No toques a la persona afectada mientras siga en contacto con la fuente eléctrica.
  3. Si no podés cortar la energía, alejála de la fuente solo con un objeto seco y no conductor, como madera, plástico o cartón.
  4. Llamá a emergencias si la persona está inconsciente, confundida, tiene dificultad para respirar, dolor en el pecho, quemaduras o recibió una descarga importante.
  5. Si hay quemaduras, cubrilas con una gasa o tela limpia y seca. No apliques cremas, hielo ni remedios caseros.
  6. No vuelvas a usar el artefacto ni la instalación hasta que sean revisados.

Aunque la persona diga sentirse bien, una descarga puede provocar lesiones internas o alteraciones que no se ven de inmediato. La consulta médica es especialmente importante en niños, embarazadas, adultos mayores, personas con problemas cardíacos o descargas de intensidad desconocida.

Si sospechás que el fuego tiene origen eléctrico, no uses agua mientras haya tensión. Primero, si es seguro, cortá la energía desde el tablero. Después, utilizá un extintor apto para fuego eléctrico.

Si el fuego crece, hay humo denso o no podés cortar la electricidad, salí del lugar, cerrá la puerta si es posible y llamá a emergencias. Ningún artefacto vale más que la seguridad de quienes están dentro de la casa.

Después de un incendio, cortocircuito o falla importante, la instalación no debería volver a usarse hasta que sea revisada. La electricidad no siempre deja daños visibles, y una reparación superficial puede ocultar un problema mayor.

Prevenir accidentes eléctricos reduce el riesgo, pero no elimina todos los imprevistos. Una falla en la instalación, un cortocircuito, una sobrecarga o un desperfecto en un artefacto pueden provocar daños materiales, afectar electrodomésticos o generar gastos difíciles de anticipar.

En ese punto, el seguro de hogar funciona como una herramienta complementaria: no reemplaza los hábitos de prevención ni el mantenimiento eléctrico, pero ayuda a proteger la vivienda y los bienes ante ciertos eventos cubiertos. Este tema se desarrolla con mayor profundidad en [Seguro de hogar en Argentina: guía para proteger tu casa y tus bienes], la nota pilar del clúster.

Para quienes están evaluando alternativas, puede ser útil conocer cuánto cuesta un seguro de hogar y revisar qué coberturas se ajustan mejor al tipo de vivienda, uso y nivel de exposición.

Desde Allianz, la protección del hogar parte de una idea simple: primero prevenir, después contar con respaldo si un imprevisto ocurre. La seguridad eléctrica cotidiana y una cobertura adecuada no compiten entre sí; se complementan.

Las causas más frecuentes son las instalaciones defectuosas, los cables deteriorados, la sobrecarga de enchufes y el uso de artefactos eléctricos en mal estado o cerca del agua.

No hay que tocar a la persona si sigue en contacto con la corriente, no hay que usar agua, no hay que aplicar remedios caseros sobre quemaduras y no hay que volver a usar el artefacto sin revisión.

Sí, puede representar un riesgo si el cargador es de baja calidad, está dañado, se recalienta o queda conectado sobre superficies blandas. Lo más seguro es desenchufarlo cuando no se usa.

Pueden ser seguras si están normalizadas, tienen puesta a tierra, interruptor y se usan con cargas moderadas. No deben conectarse entre sí ni usarse para electrodomésticos de alto consumo.

La térmica actúa ante sobrecargas o cortocircuitos. El disyuntor o interruptor diferencial corta la energía cuando detecta una fuga de corriente. Son protecciones complementarias.

Cuando hay chispas, olor a quemado, enchufes calientes, térmicas que saltan seguido, cables dañados, reformas en la vivienda o dudas sobre el estado general de la instalación.

Depende de la póliza y de las coberturas contratadas. Algunas opciones pueden contemplar daños por eventos eléctricos o incidentes relacionados, por eso conviene revisar condiciones y alcances antes de contratar.

Los accidentes eléctricos en el hogar no suelen depender de un gran error, sino de una suma de pequeños descuidos: una zapatilla sobrecargada, un cable escondido bajo una alfombra, un cargador caliente, un enchufe flojo, una instalación que nadie revisa.

La seguridad eléctrica empieza en esos detalles. Revisar, desenchufar, no improvisar y consultar a profesionales cuando aparece una señal de alerta son decisiones simples que pueden evitar consecuencias graves.

Allianz promueve una mirada integral sobre el cuidado del hogar: prevenir los accidentes posibles, reducir riesgos cotidianos y contar con protección cuando una situación inesperada afecta la vivienda o los bienes. Por eso, además de revisar la instalación eléctrica, también vale preguntarse ¿ necesito un seguro de hogar?