Una instalación eléctrica segura necesita protecciones que actúen antes de que una falla se convierta en accidente. En una vivienda, las más importantes son el interruptor termomagnético, el interruptor diferencial y la puesta a tierra.
La llave térmica o interruptor termomagnético ayuda a cortar la energía ante sobrecargas o cortocircuitos. El interruptor diferencial, también conocido como disyuntor, actúa cuando detecta una fuga de corriente que podría afectar a una persona. No cumplen la misma función: se complementan.
La normativa argentina vinculada a instalaciones domiciliarias de baja tensión contempla la protección diferencial mediante interruptores automáticos de corriente diferencial menor o igual a 30 mA, según las necesidades del proyecto eléctrico y la reglamentación vigente.
La puesta a tierra también es fundamental porque ayuda a derivar corrientes de falla y reducir el riesgo de contacto eléctrico peligroso. Para que estas protecciones funcionen correctamente, deben estar integradas dentro de una instalación adecuada y revisada por personal capacitado.
Si la vivienda es antigua, si hubo reformas, si se sumaron equipos de alto consumo o si nunca se revisó el tablero, una inspección eléctrica puede evitar problemas mayores.