Gas natural en casa: ¿Cómo usarlo de forma más eficiente, segura y gastar menos?

El gas natural es uno de los recursos más utilizados para calefaccionar, cocinar y calentar el hogar. Pero usarlo de forma eficiente no es solo una cuestión de seguridad, también es clave para ahorrar energía, cuidar el bolsillo, prevenir riesgos y proteger el medioambiente.

Los principales usos del gas en el hogar son para la calefacción, la cocina y el calentamiento de agua. También se utiliza en secadoras de ropa y, en algunos casos, para generar electricidad y alimentar aires acondicionados. 

  • Calefacción: El gas natural es una fuente de energía eficiente y común para sistemas de calefacción en hogares, proporcionando calor para mantener una temperatura agradable en el interior de la vivienda.
  • Cocina: El gas natural se utiliza en cocinas, hornos y estufas para cocinar alimentos, ofreciendo un control preciso de la temperatura.
  • Agua caliente sanitaria: El gas se usa para calentar agua en calentadores o termos, lo que permite tener agua caliente disponible para duchas, lavamanos y otras necesidades domésticas.
  • Secadoras de ropa: Algunas secadoras de ropa utilizan gas natural para su funcionamiento, lo que puede resultar en ciclos de secado más rápidos y eficientes.
  • Generación de electricidad (en algunos casos): En algunos hogares, el gas natural puede ser utilizado para generar electricidad a través de sistemas de cogeneración o microcogeneración.
  • Aires acondicionados (en algunos casos): En algunos sistemas de aire acondicionado, el gas natural puede ser utilizado como combustible para la producción de frío.
  • Mantené la temperatura en 19°C. Es suficiente para estar cómodo y cada grado extra puede aumentar el consumo hasta un 10%.
  • Cerrá puertas y calefaccioná solo los ambientes que usás.
  • Apagá los pilotos de los artefactos que no estés usando. En Argentina, representan hasta el 5% del consumo total de gas.
  • No cubras radiadores con muebles o cortinas porque bloquean el calor y pueden ser peligrosos.
  • Instalá un termostato o reloj programador si tenés calefacción central.
  • La llama debe ser azul intensa y estable. Si ves otro color o ruido raro, hacé revisar el artefacto.
  • Aprovechá el sol. Abrí las cortinas durante el día para sumar calor natural.
  • Ventilá solo 10 minutos por día y bajá el termostato mientras lo hacés.
  • Revisá los artefactos antes del invierno. Un mantenimiento anual mejora el rendimiento y evita fallas.
  • Aislá puertas y ventanas, pero sin bloquear rejillas de ventilación. El gas necesita aire para quemarse bien.
  • Si el termotanque está afuera, aislalo bien para evitar pérdidas de calor.
  • Aislá techos y paredes con 10 a 15 cm de espesor. Vas a notar la diferencia.
  • Instalá ventanas con doble vidrio. Reducen mucho la pérdida de calor.
  • La llama no debe superar la base de la olla. Si lo hace, estás desperdiciando gas.
  • Bajá la llama cuando el agua hierva, y apagá el fuego apenas termines.
  • No uses el horno para calefaccionar: es ineficiente y peligroso.
  • Limpiá los quemadores seguido, pero sin productos abrasivos.
  • El horno consume como tres hornallas. Usálo con moderación.
  • Si cocinás por tandas, apagá el fuego entre una y otra. No lo dejes prendido sin necesidad.
  • Tapa las ollas al cocinar, reduce la llama al punto de hervor y utiliza el horno con moderación. 
  • Regulá la temperatura desde el calefón o termotanque. No calientes de más para después mezclar con agua fría.
  • Usá solo el agua caliente que necesitás. No la dejes correr sin sentido.
  • No derroches gas ni agua. Ambos son recursos valiosos y limitados.
  • Regular la llama desde el artefacto también ayuda a que dure más tiempo.
  • Si tenés lavarropas o lavavajillas, conectálos a la red de agua caliente. Vas a ahorrar electricidad y tiempo.
  • Ventilación: Asegurá una ventilación adecuada en los ambientes donde se utilizan aparatos de gas para evitar la acumulación de monóxido de carbono. Abrí ventanas y puertas para ventilar si detectás olor a gas.
  • Instalación y mantenimiento: Realizá revisiones periódicas de los aparatos de gas por un gasista matriculado. La instalación debe ser realizada por profesionales certificados para garantizar su correcto funcionamiento y seguridad.
  • Uso adecuado: Utilizá cada artefacto para el fin para el que fue diseñado. No uses el horno o estufa para calefaccionar ambientes.
  • Evitá obstrucciones: No tapes ni obstruyas las salidas de ventilación de los aparatos de gas. Esto puede causar una acumulación peligrosa de gases.
  • Instalaciones seguras: Utilizá únicamente instalaciones y artefactos aprobados por organismos de certificación acreditados, como ENARGAS. Esto asegura que cumplan con las normas de seguridad vigentes.
  • Conductos y salidas: Asegúrate de que los conductos de ventilación estén limpios y sin obstrucciones, y que cuenten con sombreretes para facilitar la salida de gases y evitar la entrada de agua o nidos de pájaros.

Usar el gas de forma eficiente no significa pasar frío ni dejar de cocinar rico. Significa ser consciente, prevenir pérdidas y aprovechar mejor cada recurso.