Una casa no es solamente aquello que permanece en pie. Tampoco es únicamente el conjunto de objetos que guarda. Es la suma de una estructura y de una vida cotidiana desplegada en su interior: paredes, cañerías, muebles, electrodomésticos y otros objetos personales.
El seguro traduce esa distinción material en dos conceptos técnicos. Por un lado, el continente del seguro de hogar (también llamado "Edificio"). Por otro, el contenido del seguro de hogar. Aunque ambos pueden estar expuestos a un mismo incendio, una pérdida de agua o un temporal, no representan el mismo interés asegurable ni necesariamente reciben idéntica protección.
La Superintendencia de Seguros de la Nación define el seguro de hogar —también llamado combinado familiar integral— como una cobertura patrimonial que puede contemplar daños por incendio, efectos del agua, robo, responsabilidad civil y otros riesgos. El alcance concreto, sin embargo, depende de la póliza contratada.