El seguro Todo Riesgo es una de las coberturas más completas que podés contratar para tu vehículo. Su principal ventaja, y la diferencia más importante respecto a un seguro contra Terceros Completos, es que incluye la protección frente a daños parciales ocasionados por cualquier tipo de siniestro, no solo en casos extremos. Esto significa que, ante un accidente, tu auto estará cubierto incluso si la reparación no implica una pérdida total.
Esta cobertura incluye:
- Responsabilidad civil automotor: Protege frente a daños físicos y materiales ocasionados a terceros, ya sean personas transportadas en tu vehículo o no, como consecuencia de un accidente de tránsito. Esta es una cobertura esencial para cumplir con la normativa y evitar gastos imprevistos.
- Pérdida total y parcial por incendio, robo o hurto: Si tu vehículo sufre un siniestro de este tipo, el seguro se hace cargo, ya sea que el daño sea total o parcial.
- Pérdida total por accidente: En caso de que el vehículo quede inutilizable por un accidente, el seguro cubre el valor asegurado.
- Pérdida parcial con franquicia fija: Se aplica una franquicia por evento del 1%, 2%, 3%, 5% o 10%. El daño parcial por accidente se considera cuando la reparación no supera el 80% del valor del vehículo (suma asegurada).
- Cobertura de cristales y cerraduras: Incluye vidrios laterales, parabrisas, luneta y cerraduras sin límite, hasta la suma asegurada. También contempla el vidrio del techo solar, un detalle importante para autos con esta característica.
- Adicional por granizo: Protección frente a daños ocasionados por fenómenos climáticos, como tormentas de granizo.
- Servicio de asistencia mecánica 24 horas: Ante cualquier inconveniente en la ruta o en la ciudad, contás con ayuda inmediata, todos los días del año.