Quedarse sin nafta puede parecer una situación menor, pero si ocurre en una avenida transitada, una ruta o una autopista, puede transformarse rápidamente en un problema de seguridad. Por eso, si tu vehículo empieza a perder potencia o se detiene por falta de combustible, lo primero es mantener la calma, encender las balizas, salir del carril de circulación si es posible y pedir asistencia.
Más allá del momento puntual, este tipo de imprevisto también sirve para revisar cómo estás preparando tus viajes, qué hábitos de manejo conviene evitar y qué nivel de asistencia tenés incluido en tu seguro de auto. Contar con una cobertura adecuada y conocer sus alcances puede ayudarte a actuar mejor ante una emergencia en la vía pública.